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salud oral durante el embarazo

La importancia de la salud oral durante el embarazo

Cristina Martínez-Almoyna Rifà

Cristina Martínez-Almoyna Rifà

Codirectora médica de Clínicas UDEMAX.
Licenciada en Odontología, título de máster en Ortodoncia y postgrado en Odontopediatría. Especialista certificada en Invisalign y en arco recto.

Pese a que el embarazo es una experiencia maravillosa, éste puede afectar a la salud oral de la mujer. Y al mismo tiempo, una salud oral deficiente puede dar lugar a otros problemas durante el periodo de gestación. Por esta razón, es fundamental conocer cómo el embarazo puede afectar al estado de dientes y encías, para mantener ambos tejidos en condiciones óptimas y evitar cualquier tipo de complicación.

 

Lo que necesitas saber para cuidar dientes y encías durante el embarazo.

  1. ¿Qué problemas de salud oral puede potenciar el embarazo?
  2. ¿Qué medidas preventivas pueden tomarse para evitarlos?
  3. ¿Qué debe evitarse hacer con los recién nacidos de la familia?

1. ¿Qué problemas de salud oral puede potenciar el embarazo?

Durante el embarazo es muy común que las futuras madres sufran de:

  • Erosión dental. Aproximadamente el 80% de mujeres embarazadas experimentan nauseas y vómitos durante el primer trimestre de gestación y, como es sabido, el vómito y el reflujo pueden provocar la erosión del esmalte dental por su composición ácida.
  • Sensibilidad dental. Una de las consecuencias de la erosión dental provocada por los ácidos es la disminución del esmalte, la capa protectora del diente que deja expuesta la dentina. Esta contiene unos tubos microscópicos que conectan con el nervio por lo que son más sensibles a los estímulos externos, provocando una mayor sensibilidad.
  • Sequedad en la boca. La xerostemía fisiológica es otra de las alteraciones que sufre la cavidad oral durante el embarazo a causa de los cambio hormonales. Esta sequedad oral, acompañada de un cambio en la composición de la saliva puede provocar halitosis e incluso:
  • Mayor propensión a la caries dental. Esta xerostemía o hiposalivación junto a los reflujos gástricos pueden aumentar el riesgo a padecer caries, especialmente si ya ha existido un cuadro clínico en el que la paciente haya sufrido esta enfermedad oral con anterioridad.
  • Gingivitis del embarazo. Aproximadamente un 70% de mujeres sufren esta enfermedad oral entre el tercer y octavo mes de gestación experimentando inflamación en las encías, sangrado y enrojecimiento, que suele desaparecer después del parto.
  • Movilidad dentaria. A consecuencia de la enfermedad periodontal que acabamos de mencionar, también pueden experimentar un mayor movilidad e incluso cambios en los minerales dentarios, aunque la pérdida dental ocurre en casos muy particulares.
  • Granuloma del embarazo. En el segundo trimestre de gestación, alrededor de un 5% de mujeres pueden sufrir lo que se conoce médicamente como Épulis gravidarum, una respuesta inflamatoria exagerada en las encías ante los microorganismos patógenos de la cavidad oral. Este granuloma suele desaparecer sin tratamiento después del parto.

2. ¿Qué medidas preventivas pueden tomarse para evitarlos?

El objetivo en cuanto a salud oral de una mujer embarazada es el mantenimiento del área bucodental tan libre de placa bacteriana como sea posible. Por ello es recomendable:

2.1. Visitar al dentista durante el embarazo.

Es habitual estar tan inmersa en preparativos y en la evolución del embazo que es posible olvidar la importancia que tienen los dientes para la salud general. Se acuden a tantas visitas médicas que, la dental, suele omitirse. Pero puesto que la salud oral puede verse afectada con los problemas anteriormente mencionados, es recomendable acudir al dentista para realizar un chequeo rutinario.

De esta forma, una revisión puede asegurar que el estado de dientes y encías es el adecuado y, de no serlo, el dentista puede recomendar una serie de pautas e incluso tratamientos preventivos o de control para evitar la aparición o avance de cualquier problema oral mayor. Siendo otra de las medidas preventivas:

2.2. Realizar una profilaxis dental.

Puesto que hemos comentado que la calidad de la saliva se ve alterada y se puede sufrir de sequedad oral, es importante asegurarse de que no existe placa bacteriana remanente. Siendo la saliva el primer paso en la digestión de los alimentos y viéndose alterada por los cambios hormonales, es clave ayudar a dientes y encías con la eliminación efectiva de las bacterias causantes de enfermedades como la caries y la gingivitis. Por ello, también es fundamental:

2.3. Controlar la alimentación.

una dieta equilibrada es básica para el propio desarrollo del bebé. Los dientes empiezan a formarse en el segundo mes de embarazo y se desarrollan entre el tercero y sexto mes de embarazo. una dieta equilibrada provee cantidades adecuadas de vitaminas A, C y D, proteínas, calcio y fosfatos necesarios para el desarrollo saludable de los dientes.

Una nutrición inadecuada, puede debilitar el esmalte de los dientes de la madre, pero también del niño, haciendo que sea más propenso a desarrollar caries una vez hayan erupcionado los dientes. Por otro lado, también es importante tener en cuenta que durante el embarazo es frecuente que las mujeres sientan el deseo de picotear entre horas. Esto no supone un problema en tanto se tomen alimentos saludables que no contengan azúcares.

2.4. Mantener una buena higiene oral.

A ser posible, es conveniente cepillarse los dientes unos 20 minutos después de cada comida. No obstante, esto no es posible para todas las mujeres por lo que, al menos, se recomienda realizar la higiene bucodental 3 veces al día, tras cada comida principal.

Con esta higiene se debe tener en cuenta la especial sensibilidad que pueden sufrir las encías, por lo que debe ser exhaustiva pero no agresiva. Además también es más que recomendable el uso de hilo, seda o cepillos interdentales para eliminar los restos de comidas entre dientes y evitar así la acumulación de placa que pueda llegar a provocar caries interdental.

2.5. En caso de vómitos frecuentes.

Se puede tomar pequeñas cantidades de fruta, vegetales o yogur que sean un aporte de vitaminas, minerales y probióticos que ayuden al aparato digestivo. Por otro lado, es recomendable usar algún colutorio de flúor o enjuagarse la boca tras el vómito con un vaso de agua en el que se haya disuelto una cucharadita de bicarbonato.

3. ¿Qué debe evitarse hacer con los recién nacidos de la familia?

Las bacterias bucodentales de la madre pueden trasmitirse a los recién nacidos. De hecho la madre puede considerase la mayor “donante” de caries en los bebés. Y es que ciertos hábitos en los que interviene la saliva, y que podrían evitarse, hacen que estas bacterias cardiogénicas se transmitan de madres a hijos:

Chupar la cuchara, el biberón o el chupete no es recomendable en tanto pueden transmitirse a los bebés las bacterias causantes de caries.

Por otro lado, la higiene oral en bebés es tan importante como la de sus madres. Por ello, hemos realizado un artículo que indica a los padres todo lo que deben saber sobre la higiene bucodental infantil, resolviendo dudas como cuándo acudir al dentista por primera vez o cómo limpiar dientes y encías en bebés.

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